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Aprendizaje digital y escolares desfavorecidos

Las brechas sociales, de ingresos y digitales han puesto a los más desfavorecidos en riesgo de perder el aprendizaje y abandonarlo

Educación-Formación
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Aprendizaje digital pone a escolares desfavorecidos en peligro de deserción. La pandemia de covid-19 ha traído un nuevo desafío para la educación inclusiva. Hasta 40 por ciento de los países de ingresos bajos y medios bajos no han estado en condiciones de sostener la educación del alumnado en forma digital durante el cierre temporal de las escuelas, para contener la propagación del coronavirus.

La cifra la brinda el Informe de Monitoreo Global de Educación 2020 (GEM, en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), publicado el miércoles 23.

Las brechas sociales, de ingresos y digitales han puesto a los más desfavorecidos en riesgo de perder el aprendizaje y abandonarlo. Las lecciones del pasado han demostrado que las crisis de salud pueden dejar atrás a muchos escolares, en particular a las niñas más pobres, muchas de las cuales quizás nunca regresen a la escuela, según el Informe.

En el pico de la infección en abril, más de 90 por ciento de la población estudiantil mundial en 194 países se vieron afectados por el cierre de escuelas, empujando al mundo a una interrupción de la educación sin precedentes.

Con fecha del 20 de junio, 62 por ciento del total de estudiantes inscritos aún se ven afectados.

En India, según la Unesco, el cierre de las escuelas en todo el país ha afectado a 320 millones de niños matriculados desde los niveles de educación preescolar hasta la secundaria. Del total, 158 millones son alumnas.

India, como otros países, ha decidido que sus escuelas permanecerán cerradas hasta finales de julio y el programa de estudios debe completarse a través del aprendizaje electrónico, incluso cuando el contagio por covid-19 se curva bruscamente hacia arriba con 440 215 casos positivos.

No todos los estudiantes y maestros tienen acceso a una conexión a internet, equipos, habilidades y condiciones de trabajo adecuadas para aprovechar las plataformas digitales de enseñanza, la llamada e-educación (e-learning en inglés).

Además, no todas las conexiones a internet disponibles tienen la suficiente capacidad para descargar datos o participar en videollamadas. La mayoría de los maestros y administradores educativos tuvieron que cambiar de la noche a la mañana a nuevas herramientas para impartir lecciones, distribuir contenido, corregir tareas y comunicarse con los estudiantes y sus padres, dice el GEM.

“La clave para garantizar que nadie se quede atrás durante esta crisis, y más allá, es comprender y atender todas las diferentes necesidades que los estudiantes puedan tener. El aprendizaje en línea podría ser una solución brillante para algunos; transmisiones de radio (y lecciones por televisión) puede ser una solución más apropiada para otros «, dijo desde París el director del GEM, Manos Antoninis.

«Pero ninguna solución única es perfecta para todos y hay algunos estudiantes desfavorecidos, aquellos por quienes estamos más preocupados durante los cierres de hoy, que no recibirán un buen servicio de ninguna solución actual que se ofrezca. Su aprendizaje se verá afectado. Su apego a asistir a la escuela puede debilitarse. Además porque es probable que sus familias se vean sumidas en la pobreza «, agregó.

Las escuelas privadas de India no perdieron tiempo en proporcionar a sus estudiantes aprendizaje electrónico desde marzo a través de plataformas como Skype, YouTube y WhatsApp, además de presentaciones en Power Point enviadas por correo electrónico.

Ayudó mucho en ello que las familias de ingresos medios y altos, las que envían a sus hijos a centros privados, tienen buen acceso a la electricidad, internet, computadoras portátiles o teléfonos inteligentes.

Para ellos la e-educación estaba a solo un clic de distancia.

En el otro extremo están millones de niños, como G. Lela Reddy, de 13 años y la hija mayor de una madre soltera, que trabaja como recolectora de chatarra y otros desechos, en esta ciudad de Bhubaneswar, en el estado de Odisha, en el este de India.

Hace seis años, el centro de rehabilitación de abuso de sustancias Ashayen (que significa Esperanzas) para niños de recolectores de chatarra y mendigos vio a Reddy y comenzó con ella el llamado el curso puente que ayuda a los niños a unirse a las escuelas convencionales.

Mientras estudia sigue trabajando, separa diariamente los desechos que su madre recolecta y cuida a su hermano menor en el centro cuando su madre sale.

Antes de que llegara la covid-19 a India, Reddy había llegado al octavo grado en una escuela pública, con calificaciones sobresalientes y un excelente nivel en tareas como oratoria o cantante y bailarina de canciones de Bollywood.

«En 2016, cuando presentamos una plataforma de aprendizaje digital para estos niños de la calle en nuestros centros informales, nos dimos cuenta, para nuestra sorpresa, de que la tasa de deserción se estaba reduciendo exponencialmente», dijo el director de Ashayen, Ratnakar Sahoo.

«La profunda desigualdad que hasta ahora habían sentido (niños como Reddy) al no poder tener y operar un teléfono móvil, como veían hacer a otros nios en mejor situación económica, fue la motivación para ir a la escuela y estudiar», agregó.

Reddy ya dominaba el aprendizaje digital, y cuando llegó la pandemia de inmediato se puso a ayudar a otros a usar la computadora u otro dispositivo, guiándoles con el e-learning.

«Lo que intentamos hacer es ayudar a cerrar la brecha digital en India», dijo por teléfono Biswajit Nayak, fundador de la plataforma digital Aveti Learning, con sede en el estado estadounidense de California.

La empresa social desarrolla y proporciona contenido de aprendizaje digital para comunidades estudiantiles desatendidas en pueblos y barrios marginales urbanos de India.

«La necesidad real de aprendizaje electrónico nunca antes había sido más evidente que durante los confinamientos por la covid-19», dijo.

Durante el cierre de las escuelas en India desde el 27 de marzo hasta el 16 de junio, el análisis de canales digitales de Aveti muestra que tuvieron 2,2 millones de visitas, 250 000 horas de transmisión, 232 000 usuarios únicos de los 30 distritos de Odisha, según Nayak, especialista en tecnología de la información.

«Actualizando rápidamente la tecnología y sincronizando nuestro contenido con el currículum semanal en línea anunciado por el gobierno para las clases secundarias, no perdimos tiempo para actuar”, indicó el director de Aveti Learning, Sibabrata Choudhury.

Añadió que incluso cuando terminó oficialmente la cuarentena en India, mantuvieron las transmisiones después del horario laboral, para que los padres puedan compartir su teléfono, en ocasiones, el único del que se dispone en el hogar, a fin de que los hijos puedan seguir las clases y lecciones en forma electrónica.

Entre otras aplicaciones de aprendizaje para teléfonos móviles está Madhu, creada por el propio gobierno de Odisha.

Choudhury evalúa que no solo los teléfonos móviles tienen poca penetración de Internet, sino que también una de cada cuatro aldeas carece de conexión a la red, en especial aquellas tribales, lo que dificulta el acceso al aprendizaje electrónico.

«Dos días después del cierre escolar en marzo, cuando visité a los estudiantes de Ashayen, ninguno de ellos había comido desde hace dos días, y mucho menos se mantenía al día con los estudios», dijo Sahoo . “Nosotros no podíamos llevarlos al centro ni teníamos suficientes tabletas informáticas para proveerle a todos”, indicó.

Las posibilidades de Reddy de salir de una vida de pobreza se pusieron en pausa, como le ha pasado a millones de adolescentes marginados, más cuando son mujeres, durante la cuarentena nacional decretada por el gobierno.

Una evaluación rápida realizada a mediados de mayo en tres estados indios por Praxis India, una organización sin fines de lucro con sede en Delhi, revela que cuatro de cada 10 niñas no podían participar en el aprendizaje electrónico. Además, más de la mitad dedicaba menos tiempo a los estudios, por la prioridad de colaborar en la economía familiar.

Antoninis, de Unesco, explicó que una encuesta nacional realizada en India en 2017-2018 reveló que “solo una cuarta parte de los hogares tenía acceso a internet y eso sin tener en cuenta las tasas en las zonas rurales”.

Una vez que las escuelas vuelvan a su plena normalidad, “deberán tener en cuenta el paréntesis de aprendizaje que acabamos de experimentar lo que habrá afectado más a los más pobres. Es probable que reducir los programas de estudios sea una solución inevitable pero también apropiada «, aseguró.

«Sin embargo, India tiene lecciones útiles (y replicables)», dijo.

Antoninis analizó que la covid-19 les ha dado a todos «la oportunidad de pensar de nuevo sobre nuestros sistemas educativos».

«A India (también) se le presenta la oportunidad de reimaginar los planes de estudio después de esta crisis para ser más inclusivos, menos estructurados», agregó el director del GEM.

Por Manipadma Jena Photo: Feliphe Schiarolli @flpschi

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José Luis Ábalos
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