Proteccionismo
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| Término | Definición |
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| Proteccionismo | El proteccionismo es la política económica de restringir las importaciones de otros países a través de métodos tales como aranceles sobre los bienes importados, cuotas de importación y una variedad de otras regulaciones gubernamentales, encareciendo así dichos bienes de modo que no sea rentable. Los defensores afirman que las políticas proteccionistas protegen a los productores, empresas y trabajadores del sector que compite con las importaciones en el país de los competidores extranjeros. Sin embargo, también reducen el comercio y afectan negativamente a los consumidores en general (al aumentar el costo de los bienes y servicios importados) y perjudican a los productores y trabajadores de los sectores de exportación[cita requerida], tanto en el país que aplica políticas proteccionistas como en los países protegidos.
Proteccionismo.- Es el sistema económico que hace intervenir al Estado en el comercio exterior para que, por medio de prohibiciones y derechos exigidos a los artículos extranjeros, favorezca a la industria nacional. Se puede definir a grandes rasgos al proteccionismo como una política económica que se caracteriza justamente por la protección de las economías nacionales ante la amenaza de la importación de productos y bienes de otras economías que actúan como competencias. El proteccionismo implica entonces, entre otras medidas, el aumento de tasas aduaneras y de impuestos a todos aquellos productos que vengan del exterior y que puedan significar algún tipo de amenaza para las industrias nacionales. El proteccionismo es junto a la teoría de libre mercado una de las dos formas más utilizadas y a la que los estados nacionales más recurren en determinado tipo de situaciones. Estos dos sistemas económicos son completamente opuestos entre sí y mientras uno le da completa libertad y autoridad al mercado, la otra (el proteccionismo) supone la limitación de la libertad del mercado y el aumento de la injerencia del Estado (como representante máximo de la economía de un país) en el ámbito económico y tributario. Para muchos, el proteccionismo es un modo de cubrir a las industrias nacionales frente a los productos internacionales que pueden, por mejor calidad o por contar con precios más accesibles, destruir a la actividad nacional. Sin embargo, para muchos otros pensadores, el proteccionismo es una forma artificial de control que no puede mantenerse por mucho tiempo ya que una nación necesita comerciar con las demás para mantener sus flujos económicos dinámicos y vivos. Al mismo tiempo, una de las principales críticas que se le hace al proteccionismo es precisamente la fuerte presencia estatal que puede en muchos casos volverse autoritaria y arbitraria. El proteccionismo es especialmente utilizado por los Estados nacionales cuando se entra en período de crisis económica y se busca así tratar de revitalizar la economía interna a partir de la protección de los bienes y de las industrias. En este sentido, el proteccionismo puede darse de manera simultánea en varios países si se habla de crisis mundiales o de manera individual cuando se habla de crisis específicas a cada país. La protección tiende a que en cada país se establezcan y desarrollen todas las industrias, librándolas de la concurrencia que pueden hacer las otras más adelantadas o que tienen mejores condiciones en el extranjero. Para esto, se alega la necesidad de que las naciones se basten a si mismas, la conveniencia de multiplicar las colocaciones del capital y el trabajo y la ventaja de que queden en el país los beneficios que, siendo libre el cambio, irían a manos de los productores extranjeros. Pretender que las naciones vivan en el aislamiento, y que a la vez se dediquen a ejercer todas las industrias, es contrario al principio de la división del trabajo y a los fundamentos del cambio. Los agentes naturales no son los mismos, ni tienen iguales cualidades en todas partes: cada país está llamado a producciones determinadas, y si se empeña en conseguir otras, emplea viciosamente su actividad económica. Estas aplicaciones violentas del capital y el trabajo, que los colocan improductivamente, perjudican en todos sentidos a la riqueza, y mal pueden dejar beneficios en el país esas industrias artificiales, que no producen ninguno, cuando obtienen arbitrariamente sus ganancias de los mismos nacionales. El sistema protector unas veces prohíbe en absoluto la entrada de ciertos artículos, y otras grava la importación con derechos arancelarios ó de aduana; en uno y otro caso se propone la elevación de los precios, exige al consumidor un sacrificio mayor del necesario para atender a sus satisfacciones, y viene a ser, un tributo que pagan las industrias verdaderamente productivas para favorecer a las que viven fuera de las condiciones naturales, un impuesto sobre el mayor número en beneficio de unos cuantos protegidos. Por eso, ha dicho un economista notable que los hombres de gobierno, cuando establecen prohibiciones o derechos protectores, obran de una manera opuesta a la del que descubre un procedimiento para hacer la producción mejor y más barata, porque ellos se proponen la escasez y la carestía, y son unos inventores al revés. (V. Libre cambio )
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