Fascismo
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| Término | Definición |
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| Fascismo | El fascismo es una ideología, un movimiento político y un tipo de estado de carácter totalitario y antidemocrático; creado por el dictador italiano Benito Mussolini, se difundió en la Europa de entreguerras desde 1918 hasta 1939. El término «fascismo» proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y este a su vez del latín fascēs (plural de fascis), que alude a los signos de la autoridad de los magistrados romanos. Sin embargo el término «fascismo» es uno de los más difíciles de definir con exactitud en las ciencias políticas desde los mismos orígenes de este movimiento posiblemente porque no existe una ideología ni forma de gobierno «fascista» sistematizada y uniforme en el sentido que sí tendrían otras ideologías políticas de la Modernidad. Entre los rasgos del fascismo se encuentra la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que ha llevado con frecuencia a la opresión de minorías (como judíos y gitanos) y un fuerte militarismo. En este sentido el enemigo se identifica como un ente exterior, a diferencia de los totalitarismos típicos de izquierda en que el enemigo es interno (burguesía).
Las distintas definiciones de fascismo y de lo que constituye de cada gobierno fascista existentes son objeto de gran controversadas discutiendo la naturaleza exacta del fascismo y sus principios básicos. La mayoría de académicos coincide en que un "régimen fascista" es, por encima de todo, una forma de gobierno autoritaria, aunque no todos los regímenes autoritarios sean fascistas. El autoritarismo es, en el fascismo, tan solo una de sus características, de forma que la mayoría de académicos afirman que son necesarios más rasgos identificativos para poder definir un régimen autoritario como fascista. De forma similar, el fascismo como ideología es también difícil de definir. Originalmente, el fascismo se refería a un movimiento político que existió en un solo país (Italia) durante menos de 30 años, y que gobernó dicho país entre 1922 y 1943 bajo el mando de Benito Mussolini. Es evidente que si esa definición se limita al fascismo italiano original, el término fascismo tendrá poco sentido fuera de la historia de la política italiana. La mayoría de académicos, por tanto, prefiere usar la palabra fascismo en un sentido más genérico para referirse a una ideología (o grupo de ideologías) que fue influyente en muchos países en muchos momentos distintos. Para ese propósito, hay que identificar un "mínimo fascista", es decir, las condiciones mínimas indispensables que debe cumplir un grupo político para poder ser considerado fascista. La mejor forma de hacerlo es considerar cuál ha sido la propia definición de 'fascismo' para diversos autores relevantes.El fascismo era un movimiento político y un tipo de Estado de carácter totalitario, autoritario, antiliberalismo, antimarxismo y antidemocrático; creado por el dirigente italiano Benito Mussolini que era un militar, se difundió en la Europa de entreguerras desde 1918 hasta 1939. Es la forma más reaccionaria y abiertamente terrorista de la dictadura del capital financiero instaurada por la burguesía imperialista con el fin de aplastar la resistencia de la clase obrera y de todos los elementos progresistas de la sociedad. El fascismo es una manifestación de esa reacción política en todos los dominios, lo que es propio del capitalismo en la etapa suprema de su desarrollo, en la etapa imperialista. El establecimiento del fascismo prueba que las clases dominantes burguesas no están ya en condiciones de gobernar, de conservar el poder por los medios ordinarios “democráticos"; prueba que las aspiraciones crecientes de las masas populares a la libertad, no pueden ser reprimidas sino por medio de la violencia y el terror sangriento. Lo que caracteriza al fascismo es la supresión de las libertades democráticas, aun las más elementales, la destrucción de las organizaciones obreras y demás organizaciones progresistas, la instauración de un régimen de terror declarado para mantener el poder de la burguesía; es la preparación y el desencadenamiento de guerras de rapiña con el fin de esclavizar a los pueblos independientes y conquistar el dominio mundial. El régimen fascista fue instaurado primeramente en Italia (1922), luego en Alemania (1933) y en varios países más: en España, en Polonia, en Bulgaria, &c. El advenimiento del fascismo fue favorecido por la política de traición practicada por los socialdemócratas. En Alemania, el fascismo se revistió con la máscara del “nacional-socialismo”. En el dominio ideológico, el fascismo constituye el más franco obscurantismo, con una “filosofía” y una “moral” que proclaman el odio al hombre y el bandidaje. El fascismo se apoya en la teoría racista (ver Eugenesia; Racismo) según la cual, la burguesía de tal o cual nación tendría derecho al dominio mundial, sería la única raza “superior”. Los hitleristas preconizaban una “ciencia” particular: la “geopolítica” (ver) que justificaba las pretensiones imperialistas al “espacio vital”, es decir, a la conquista de tierras extranjeras. Los “filósofos” fascistas repudiaban las adquisiciones de la cultura y las destruían, proclamando la superioridad de los instintos bestiales sobre la razón humana. Y establecieron el culto místico de la “sangre racial”, el culto de la persona del “Führer”. El fascismo se distingue del bonapartismo en varios aspectos y por eso hay que estudiarlo separada y específicamente. El bonapartismo se basa exclusivamente en el aparato del estado. En cambio, el fascismo, descansa en una primera etapa, en un movimiento de masas, es decir, cuenta con apoyo social. El fascismo sólo se puede dar en períodos revolucionarios, en períodos de grandes crisis sociales, cuando no es posible ningún arreglo pacífico entre las clases, cuando la salida no puede ser otra que o fascismo o socialismo. O lo que es lo mismo o victoria de la reacción o victoria de la revolución. La burguesía, en estos períodos, juega a dos bandas. Por un lado, mantiene la apariencia democrática -parlamento, partidos, etc- y por otro, apuesta cada vez más por el fascismo. En un período revolucionario la clase trabajadora tiene muchas oportunidades para tomar una y otra vez el poder, destruir el estado burgués y transformar la sociedad. Si no lo hace -debido fundamentalmente a que la mayoría de los trabajadores siguen todavía a direcciones reformistas y no se ha construido un partido revolucionario de masas- las masas de la pequeña burguesía y el lumpenproletariado después de poner su confianza en el campo obrero y ser una y otra vez decepcionadas se pasan al campo contrario, al de la reacción burguesa. La burguesía atrae a estas masas con una demagogia cuasi revolucionaria y las organiza paramilitarmente. Por ejemplo, el partido nazi alemán no sólo hizo propaganda contra los judíos, sino también contra los banqueros y el capital financiero. Distinguían entre el capitalista "bueno" que dirige su negocio y el capitalista usurero o prestamista que saca beneficio del negocio de los demás. Aunque los judíos no llegaban a representar ni un 1 % de la clase dominante alemana, algunos de los banqueros más conocidos eran judíos, por lo que era fácil identificar al usurero con el judío. Por otro lado, millones de alemanes estaban en paro, al mismo tiempo que el impago de los créditos y préstamos bancarios hacía que muchos pequeños comerciantes, tenderos, funcionarios, etc fueran cada día a la ruina. De esta manera los nazis con su demagogia racista atraían a sectores sociales que habían perdido la esperanza en que el proletariado organizado pudiera ofrecer una salida. Esos sectores eran organizados paramilitarmente y realizaban acciones violentas contra militantes obreros, sedes de sindicatos, atacaban mítines etc. Esto es otra particularidad de los movimientos fascistas. En Alemania las SA y en Italia los Fascio di Combatimento dirigieron sus ataques contra los partidos y sindicatos obreros, por muy reformistas que fueran sus líderes. Muchos pequeño burgueses, lúmpenes y obreros que son enrolados en los destacamentos de combate fascistas creen honradamente que están llevando a cabo una revolución, creen que van a acabar con el sistema... La realidad es que están defendiendo los intereses de la clase dominante y del sistema. Cuando el partido fascista adquiere una fuerza de masas, la burguesía liquida a los demás partidos burgueses y concentra todo su apoyo en el partido fascista, con objeto de facilitar su llegada al gobierno. Pero esta es la última fase en su estrategia de toma del poder. Antes de esto, los fascistas intentan dominar la calle fomentando el terror con sus acciones -palizas, intentos de asesinato, atentados, etc-. En un principio, estas acciones tienen un carácter individual y van dirigidas contra revolucionarios, minorías étnicas, gays, indigentes, etc. Más adelante conforme avance el proceso sus ataques van dirigidos hacia las organizaciones obreras, sus sedes y actividades. Una vez que el partido fascista alcanza el poder, el proletariado es duramente reprimido. Sus organizaciones desaparecen y son perseguidas y no sólo sus líderes, si no cualquier militante es objeto de detención, tortura y asesinato. Los capitalistas se deciden por la opción fascista cuando la supervivencia del capitalismo entra en contradicción con la existencia de un movimiento obrero organizado. El fascismo tiene corta duración. Cuando la burguesía ha aplastado al movimiento obrero y no necesita mantener un movimiento de masas fascista, el régimen evoluciona hacia una dictadura policiaco-militar normal. En esta fase, la clase dominante se puede encontrar con el problema de una posible rebelión de los elementos que cautivó con su demagogia cuasi revolucionaria. Por ejemplo, la burguesía alemana tuvo que liquidar físicamente a los cuadros de mando de las SA, muchos de los cuáles procedían del movimiento obrero y que pretendían apartar a Hitler del poder y expropiar a los capitalistas, en lo que llamaron la "segunda revolución". Estos elementos desclasados fueron barridos por el régimen nazi en la famosa "noche de los cuchillos largos". Como vemos, el fascismo es un modelo de dominio muy peculiar, que se distingue perfectamente de una dictadura bonapartista, aunque también conserve rasgos comunes. Algunos falacias que sustentan el fascismo El fascismo se asienta sobre algunas falacias. La primera de ellas consiste en identificar cierto grupo de valores compartidos por los enfermos de fascismo con los valores propios de la cultura a la que pertenecen estos pacientes. Por ejemplo, el fascismo conlleva una exacerbación de la virilidad, a partir de lo cual se deduce que la cultura es esencialmente viril. Se trata de una generalización injustificada. La segunda de las falacias tiene un carácter historicista. En este caso el fascista piensa que su nación ha de recuperar y preservar la grandeza que en un pasado, muy lejano en el tiempo normalmente, tuvo. Dado que en el presente no tiene tal grandeza, esta ha de recuperarla mediante la conquista. Se convierte en esencial lo que fue una mera circunstancia histórica. En tercer lugar, identifica los objetivos, metas y valores de los individuos con los de la nación, debiendo los segundos profesar los de la primera y no al revés (en ese caso hablaríamos de un sistema democrático). Se produce un error categorial, pues las naciones son entidades abstractas y no tienen valores, objetivos, metas, etc. Referencia Umberto Eco. UR-FASCISM. The New York Review of Books. June 22, 1995. Catorce síntomas del fascismo.
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