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+La situación económica es peor en los países emergentes

Trabajadores que esperan descender a la central hidroeléctrica, Tepex

Crisis financiera
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La crisis de 2008 palidece al lado de la crisis económica a la que nos enfrentamos ahora. A mediados de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus estimaciones sobre el crecimiento del PIB global, pasando de un 3,9% a un 3%.

En la práctica, esto significa tasas de desempleo del 20% y la quiebra de muchas empresas. Quizá tu pareja pierda su empleo o puede que tu cafetería favorita no vuelva a abrir nunca más.

¿Qué podemos hacer al respecto? Este fue uno de los temas que abordamos en una conversación sobre geopolítica y economía global que se mantuve con  Mike Rosenberg, del departamento de Dirección estratégica de IESE, a finales de abril.

Una de las medidas que se puede adoptar es sacar toda la munición monetaria y fiscal de la que disponemos; para empezar, bajar las tasas de interés y aumentar el gasto público. Con frecuencia, las grandes compañías acaparan los fondos dedicados a los rescates. ¿Y qué pasa con las pymes que necesitan un rescate ahora? Incluso aunque las tasas de interés sean prácticamente cero, es complicado obtener un crédito bancario cuando tus expectativas de futuros ingresos no son muy halagüeñas. Para los trabajadores al margen de la economía formal, además, resulta difícil demostrar cuánto dinero han dejado de ingresar.

Por muchas razones, la situación económica es peor en los países emergentes y en desarrollo que para las economía avanzadas. Es la situación más grave en el último siglo y muchas economías emergentes están en riesgo de quiebra. El FMI podría ayudarles inyectando dinero estable. Entran aquí los derechos especiales de giro (DEG), un activo de reserva internacional que se puede intercambiar por monedas de libre uso y cuyo valor se basa en una cesta de cinco monedas principales.

Obtener más DEG podría ayudar a los países que en estos momentos acumulan deuda en dólares. La huida hacia la calidad producida durante esta crisis ha aumentado el valor del dólar estadounidense respecto a otras monedas más débiles. Así, el dólar se ha revalorizado frente al real brasileño (alrededor de un 25%), el peso mexicano (un 20%), el peso argentino, la lira turca, etc. El gran problema es que las deudas de esos países están aumentando al tiempo que sus activos pierden valor.

Si, por ejemplo, el banco central de Argentina decidiera imprimir dinero, las cosas no mejorarían, sino todo lo contrario. Lo que necesitan países como Argentina es ayuda internacional. Pero Estados Unidos se opone a que el FMI utilice esta herramienta para ayudar a los países emergentes a gestionar su deuda, bloqueando la emisión de DEG por valor de un billón de dólares.

En definitiva, no estamos viendo la ayuda que se necesita. Si el FMI y otras instituciones internacionales no resultan útiles en estos momentos, acabaremos cuestionándolas. Y eso tendría consecuencias de mayor alcance que la crisis de la COVID-19.
 
Artículo basado en:  COVID-19 Here and now
Año:  2020 Idioma:  Inglés
 
 

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